SURCANDO

EL BIDASOA

Aunque parezca un servicio de reciente creación, el barco que une las localidades de Hendaya y Hondarribia lleva funcionando de forma regular al menos desde 1993.

Pero mucho antes, allá por el año 1970, un visionario irunés, Josetxo Ugarte, fue el primero en ofrecer diferentes paseos en barco por la desembocadura del Bidasoa.

 

 

 

 

Tras un penoso recorrido de varios meses para obtener los pertinentes permisos, numerosos viajes a Madrid al Ministerio de Marina y aportar documentación técnica de todo tipo, pudo por fin Josetxo llevar a la práctica su proyecto.

 

El primer barco fue el “Vírgen de Lourdes” adquirido en Pasajes.

 

 

El “Vírgen de Lourdes”.

Un pequeño barco de pesca adaptado a embarcación de paseo.

 

 

Años más tarde, en 1977, fue reemplazado por un coqueto “yate” que Josetxo bautizó con el nombre del “Gure Bidasoa”.

 

Para entonces ya había mandado construir un flamante y cómodo embarcadero al comienzo del espigón, del que aún se conservan algunos restos. Hasta entonces el punto de embarque era un vetusto embarcadero que había en la Benta.

 

 

 

Año 1977. El “Gure Bidasoa”.

En la imagen  puede apreciarse amarrado al muelle que Josetxo Ugarte construyó en el espigón de Hondarribia.

 

Pocos como Josetxo conocían la desembocadura del Bidasoa y su calado. Sus años en la empresa familiar de suministro de áridos procedentes del dragado del estuario, le permitían adentrarse río arriba de forma segura.

 

 

Río arriba llegando a la isla de los Faisanes.

Al fondo Behobie.

 

Los paseos que ofrecía Josetxo estaban sujetos a las condiciones de la mar, la meteorología, el número de personas y las mareas. En definitiva, era el “capitán” quien en última instancia podía cambiar el recorrido.

Si las mareas vivas lo permitían se podía pasar bajo los puentes internacionales, descubrir las diferentes islas del estuario, navegar hasta Behobia, rodear la isla de los Faisanes y regresar a favor de la corriente.

En marea baja se adentraba en “alta mar” a la altura del cabo de Higuer.

A mitad del recorrido,  ofrecía a los pasajeros unas peculiares “pastillas para el mareo”: una bota de vino que iba pasando de mano en mano entre risas y chorretones en la ropas entre los no habituados.

 

Josetxo Ugarte a bordo de su barco.

Obsérvese la bota de vino que lleva en la mano y que iba ofreciendo a los pasajeros como “remedio para el mareo”.

 

 

  

Precio del paseo: 20 pesetas. Niños 10.

 

 

 

Detalle de la cabina del "Vírgen de Lourdes" en la que se aprecia un juego de bocinas en la parte superior. Alertaba a los pasajeros en el momento de soltar amarras. Sonaba también poco antes de llegar al embarcadero. Era una curiosa bocina musical con el sonido de las primeras notas de "La cucaracha".

 

 

Medio siglo después...

Fotos recientes de los restos del pantalán en el espigón de Hondarribia.


 

Quien nos ha ayudado a recomponer buena parte de  esta historia es alguien que desde niña, durante sus vacaciones y fines de semana, ejerció de “grumete”: Josune Ugarte, hija de nuestro añorado Josetxo Ugarte.”

 

 

Hoy día, desde el puerto deportivo de Hondarribia son varias las salidas programadas para paseos en barco en modernos catamaranes de doble cubierta, y en otros más modestos, que desde el muelle de la “Benta” atraviesan la “barra” hasta Hendaya en pocos minutos.