Conocido popularmente como "motor de sangre", el tranvía tirado por mulas, uno de los más antiguos de la provincia, fue el que unía las localidades de Irun y Fuenterrabia, aunque el primer tramo circuló únicamente entre la Plaza de San Juan y la estación del ferrocarril del Norte. Fue inaugurado el 1º de noviembre de 1893. Hubo que esperar varios años para ampliar el trayecto hasta Fuenterrabía, primero hasta la Alameda en 1896 y finalmente hasta el "peñón" (la playa) en 1898, con un recorrido total de 5,1 km.

Estuvo funcionando hasta el 29 de octubre de 1919, fecha en que se procedió a la electrificación del servicio. Esta decisión no  estuvo exenta de polémica ya que la empresa concesionaria, Electra Irun-Endara, se vio obligada a implantar una tarifa de 50 céntimos, muy superior a la primitiva de 15 cts., para afrontar el coste de las obras que no contaron con el apoyo de los municipios implicados. Resulta difícil imaginar que pesar de la escasa velocidad de aquellos artefactos y de disponer de solo una vía, se hubieran producido accidentes. Ocurrió en julio de 1930 en las cercanías de Mendelu. Al parecer, el tranvía que iba en dirección a Fuenterrabía no tuvo en cuenta el que venía con dirección a Irun, en un servicio especial, y colisionaron de frente, produciéndose varios heridos, aunque ninguno de ellos de gravedad.

A pesar de todo la línea se mantuvo en servicio hasta el 18 de junio de 1953, siendo reemplazado definitivamente por autobuses que ya funcionaban entre Fuenterrabía y San Sebastián desde 1935

Pero volvamos al primitivo tranvía para conocer algunos datos curiosos. La sustitución del motor de sangre por el eléctrico estuvo regulada por la Ley de Ferrocarriles de 1877 que establecía que el paso del tranvía entre las plazas de San Juan y del Mercado en Irun debería realizarse a "paso de hombre", precedidos los coches por el cobrador y avisando a los transeúntes con toques de bocina.

En sus comienzos, el trayecto entre la estación del Ferrocarril y la Alameda de Fuenterrabía, era cubierto en 15 minutos. Los tranvías se cruzaban en Mendelu, en lo que ahora conocemos como rotonda de Zubimuxu, y para subir la actual calle de Fuenterrabía se enganchaba un mulo más, si bien, cuando el convoy iba muy cargado eran los propios pasajeros quienes bajaban a empujar. A este inconveniente deberían añadir los descarrilamientos y algún que otro coceo.

Para atender el servicio en 1911 la empresa disponía de 4 coches y 12 caballerías a las que había que alimentar, supuestamente, con 8 kilos diarios de grano y otros tantos de paja. El tranvía de mulas supuso un gran avance en el sistema de transporte, mejorando notablemente el servicio de diligencias del que se tiene noticia existía en Irun en 1860.

 


 

  

   

 

Fotos: Archivo Municipal de Irun - Fototeka Kutxa - P.M.Pérez Amuchástegui