En el barrio de Anaca, la primera maestra que encontramos es en 1885. Se llamaba  Telesfora Elizalde y Olascoaga y era natural de Tolosa. Regentó la primera escuela rural que estuvo instalada en el caserío "Puyana".

Dª  Telesfora, que ya había estado en otras escuelas del municipio, fue la primera persona que  propuso en 1887  impartir clases nocturnas para adultos en nuestro barrio.

A partir de 1890 encontramos a Dª Marcela Orobengoa y Arrieta, que estuvo al menos hasta 1897, de nuevo en el caserío “Puyana”, propiedad de la familia Ausán, donde también disponía de alojamiento.

Al mismo tiempo, en esa época se abrió otra escuela en el término de Anaca, concretamente en el número 16 de la calle del Ferrocarril. En los años veinte hubo también otra escuela en las cercanías de Lekaenea. No muy lejos de allí, en 1979 se construyó la nueva, en cuyo solar se levantó la que con el mismo nombre conocemos hoy en día.

En 1908 era maestro de escuela en Anaca D. Elías Alvarez, quien además se ocupaba de las clases nocturnas. Su profesionalidad y vocación le llevó a pagar de  su sueldo los quinqués y el petróleo para el alumbrado de la clase.

Dª  Carmen Alonso Ibargüen fue maestra en Anaca desde 1916 a 1919, fecha en la que se dota de suministro eléctrico a la escuela. Dos años más tarde se le dotó también de agua potable.

Llegados a 1948, Dª  Pilar Camporredondo Castanedo es nombrada maestra de las escuela de párvulos.

En 1961 se habilita, en uno de los locales del Casino de Anaca, una escuela para niñas.

Y por último las aulas prefabricadas que fueron construidas en 1965 y que en su momento acogieron al parvulario, se encuentran todavía en pie, junto a la primitiva escuela de Anaka.

 

 

 

Escuela de Puyana. Curso 1933-34

 

 

Don Tomás y sus alumnos en la escuela de Anaca. Año 1949

 

 

 

En los años 50 y posteriores, mientras las niñas aprendían a leer con la "Srta. Marichu", los chicos estudiaban con "Don Tomás".

 

Don Tomás España nació en 1914 en Miranda de Ebro  donde inició su profesión. Llegó a Irun en 1946 e impartió sus primeras clases en la única escuela del barrio, en el poblado de Casas Baratas. Pasó luego, hacia 1960, a las aulas que cedió el Casino de Anaka y posteriormente, hasta su jubilación, a las actuales escuelas públicas en la Avda. de Zubieta, participando en su inauguración.

 

 

 

Las alumnas de la Srta. Marichu, en Anaca.

 

Alumnos de la escuela del Casino de Anaca en los años 60

 

Juntos pero no revueltos. Niñas a un lado, al otro los chicos...

 

Las sonrientes alumnas de la Srta. Rosi . Año 1965

 

BREVE HISTORIA DE ENSEÑANZA EN IRUN

El primer “maestro” irunés del que tenemos constancia  fue Joan de Sagarçaçu, en 1649, si bien al poco fue cesado por incompetente.

En 1656 encontramos a Miguel de Albirena, a quien al no tener suficiente con la dotación municipal, los alumnos pagaban una cuota mensual. Su sucesor fue Miguel de Yspura que encontró complemento a su escaso salario cantando en la honras de los difuntos. Lo mismo que Gregorio de Iriarte, en 1673, que alternaba su dedicación a la enseñanza con la de organista de la Iglesia Parroquial; y así un largo etcétera como muestra evidente de que el oficio de maestro no estaba bien remunerado.

Hay que tener en cuenta que en aquella época la enseñanza era enteramente libre. No se exigía a los maestros título alguno. Los ayuntamientos echaban mano de personas que supiesen leer y escribir y tuvieran algunas nociones de aritmética. En 1716 el sueldo que el ayuntamiento tenía asignado a sus enseñantes era de 1200 reales de vellón al año.

No obstante, el interés por aprender era grande y hubo un momento en que las aulas resultaron pequeñas, y así, en 1718 Manuel de Orochena solicitó la sala concejil para sus clases ante el gran número de alumnos que tenía.

La ley de Instrucción Pública de 1857 exigía que la enseñanza primaria, para niños de 6 a 9 años, era obligatoria. Para que ello pudiera llevarse a cabo debían existir centros suficientes y la enseñanza gratuita para quienes no pudieran pagarla, lo que a duras penas se cumplía.

En 1860, según el censo que publica D.Serapio Múgica en su “Geografía de Guipúzcoa" entre los 162.574 habitantes de la provincia, había 67 maestras y 124 maestros de primera enseñanza para un total de 7.035 niñas y 4.944 niñas que asistían a escuelas primarias.

En 1877 el grado de instrucción de los vecinos de Irun era el siguiente: Saben leer y escribir: 36,89%. Saben solo leer: 6,38 %. No saben ni leer ni escribir: 56,73 %.

Algunos de aquellos abnegados maestros tuvieron también sus malos momentos. En 1881, D.Pedro Redondo , quien luego fue nombrado inspector en Salamanca, durante su estancia en Irun fue expedientado por malos tratos a sus alumnos. Lo mismo le ocurrió en 1882 a Dª  Teodora Iturgain por haber obligado a beber tinta a una de las niñas de su clase.

 

 Datos del fondo histórico del Archivo Municipal de Irun.   -    Foto de cabecera extraída del blog de David de Jorge