A mediados del siglo XIX y ante la inminente llegada del ferrocarril a Irun, la Corporación Municipal comenzó a plantearse la necesidad de conectar el casco urbano con el entonces llamado "paso elevado sobre el ferrocarril".

Policarpo Balzola, inventor, matemático y secretario municipal del Ayuntamiento fue quien ideó el paseo yel encargado de impulsar el proyecto que culmina con el encargo de un Plan de Ensanche al arquitecto Antonio de Cortázar, quien en aquellas fechas estaba diseñando también el ensanche de San Sebastián.

La construcción del Paseo de Colón, llevada a cabo en 1865, no estuvo exenta de dificultades por lo abrupto de la topografía, ya que hubo de salvar los desniveles de los altos de Mendíbil y Olazábal, realizándose entre ambos un adelgazamiento por el que transcurriría el nuevo paseo.

El Paseo de Colón supuso la conexión del antiguo Irun con la barriada formada por las calles Fuenterrabía, Estación y Zubiaurre, todas ellas vinculadas a las cercanas instalaciones ferroviarias, y en cuyas aledaños se construyó más tarde el edificio de la Aduana.