Comenzaremos indicando que nunca fue un castillo ni tampoco propiedad de ningún ciudadano británico.

Se trata de las ruinas de un edificio construido a partir de 1887, a unos 490 m. de altitud, en el interior del parque natural de 'Aiako Harria', entre pastizales y pequeños bosques repoblados de alerces y hayas trasmochas. Son precisamente estas hayas las que nos llevan al origen de este edificio. Estas hayas, que presentan un tronco grueso y nudoso, fueron taladas por nuestros antepasado por la actividad de ferrones y mineros, como es el caso que nos ocupa, ya que el edificio fue construido para alojamiento de mineros que trabajaban  en las explotaciones de la zona, como el llamado coto de San Fernando que contaba con una veintena de galerías.

Además del alojamiento para trabajadores, el edificio de dos plantas, contaba con dependencias para dirección y oficinas, a las que se accedía por una elegante escalinata de piedra de la que hoy en día quedan algunos restos, lo mismo que parte de su fachada. Por su sobria estructura fue popularmente conocido como palacio, y por degeneración, sin que conozcamos los motivos, como  'Castillo del inglés'.

No muy lejos de este edificio hubo otro más modesto que albergaba la fragua, el taller y cuadra para los animales de tiro, desde donde partía un pequeño tren de vagonetas que portaban mineral hasta los planos inclinados para ser cargados en el trenecillo de Endarlaza a Irun.