El palacio de Arbelaiz fue construido a principios del siglo XV. En 1585 se convierte la fachada que daba a la Calzada Real en principal. Posteriormente también sufrió modificaciones de envergadura. Se trata de una construcción de gran relevancia histórica, ya que alojó a importantes personajes como Enrique III de Francia, Catalina de Médicis,Carlos IV, Catalina de Braganza, Felipe V, Carlos X de Francia y otros.

 

Es una de las edificaciones más representativas de Irun y está ubicado a unos centenares de metros de la Plaza de San Juan Harria. Se trata de un edificio de tres plantas, rectangular, con tejado a cuatro vertientes y una señorial fachada de piedra de sillería con dos columnas dóricas y dos pequeñas torres en la parte posterior.

Quedó casi totalmente  derruido como consecuencia del incendio sufrido durante la contienda de 1936, del que sólo quedaron las paredes exteriores y de la cual deriva el actual aspecto, siendo posteriormente reconstruido.

 

La reconstrucción de la torre y la transformación de la fachada noble tuvo lugar en 1750. Mª Teresa de Murgia y Arbelaiz decidió convertir la fachada que daba a la Calzada Real en principal, colocando en ella el escudo de armas y las cadenas. En 1766 se añadió la de la parte trasera, que estuvo mucho tiempo sin terminar. E los Inicios del siglo XIX, José Joaquín de Olazabal y Olaso transformó la fachada trasera, aplicando parches y revocos y fue coronada con una crestería simulando un palacio veneciano del siglo XIII.

En 1933 Ramón de Olazabal termina la fachada a la Calle iglesia y reconstruye la cuarta fachada que quedó exenta tras la abertura de la Avenida de Navarra

En el zaguán del edificio existe una lápida que recuerda los nombres de los personajes ilustres que en él se alojaron. Al parece contó con un pasadizo que comunicaba, en aquellos tiempos, con el embarcadero, situado al pie de la hacienda, posiblemente utilizado en misiones secretas.

 

El palacio de Arbelaiz fue declarado Monumento Histórico Artístico Provincial en 1964.

La familia Arbelaiz tuvo una destacada participación en la vida  política de Irún, dadas sus estrechas relaciones con la Corona Española.

Fundaron mayorazgo y muchos de sus miembros fueron Caballeros de la Orden de Santiago, contadores, regidores y  diputados. Formaron parte del viejo sistema, en el que un grupo reducido de personas controlaba la vida social de la ciudad.

La obra de construcción de la fachada principal de este singular edificio está atribuida al ingeniero militar y arquitectto italiano, Tiburzio Spanocchi