Jesús Patón

 

Resulta fácil encontrar la inconfundible imagen de Jesús Patón realizando algunos de sus trabajos de cara al público y atendiendo a cuantas personas se acercan a él en las ferias de artesanía en las que participa.  Este cordobés afincado en nuestro barrio de Anaka desde principio de los setenta, se confiesa autodidacta en un oficio tan complicado como es la Caligrafía, además de un apasionado de la Edad Media. Es miembro, entre otros,  del Centro Nacional de Caligrafía de Francia, de la Asociación de Calígrafos e Iluminadores de Madrid y del Club de Escritura de España.

Durante años alternó  su habilidad como calígrafo con su trabajo de celador en el Hospital del Bidasoa, concretamente en el área de quirófanos. Buscando un símil entre los bisturís que veía a diario y sus plumillas, digamos que ambos exigen una mano firme que no permite el menor error en ninguno de sus trazos..

Desde muy joven le llamaban la atención los libros en gótico, carolingia, etc. Hasta que se decidió a escribir partiendo de unos abecedarios y unos cuantos facsímiles en letra gótica internacional escritos en latín. Fueron unos comienzos difíciles, ya que  en España no existe ningún lugar donde se enseñe Caligrafía. Escribió a varios monasterios pidiendo fotocopias o información sobre escritura medieval, pero no obtuvo respuesta de ninguno de ellos. En cuanto al material empleado en su trabajos, al principio le costaba encontrar plumillas adecuadas hasta que contactó con la librería Tamayo de Donostia. Poco a poco fue experimentando con plumas de aves procedentes de buitres viejos muertos por edad, cañas de bambú y todo tipo de plumas metálicas de las formas más variadas. Como soporte utiliza cartulina apergaminada para obras de menor entidad y pergamino -piel curtida de cordero o de cabra- para trabajos de mayor calidad - Lo consigue en Tudela en una tienda de material exclusivo para calígrafos. Se trata de un establecimiento en el que las pieles se siguen midiendo en “pies”.

Está especializado en la reproducción de documentos antiguos, principalmente los de letra gótica, aunque también realiza en otros tipos como cancilleresca, itálica, carolingia e inglesa. Entre sus trabajos más destacados se encuentran, un libro en gótico sobre el sitio de Fuenterrabía de 1638, la recreación de la Carta Puebla de Fuenterrabía, otro libro en gótico sobre los orígenes de la enfermería y la recreación de un documento de 1296 sobre el Acta de Hermandad de las Marismas. Realiza también diplomas para entidades y particulares, pequeños poemas, y otros trabajos por encargo como pueden ser tarjetas de boda, recordatorios o felicitaciones. Aunque procura no faltar a ninguno de los certámenes que organiza la Papelería Tamayo de Donostia, no es muy dado a participar en concursos. Su mejor premio es poder enseñar este arte a quienes estén interesados en su arte mediante clases a particulares, demostraciones en ferias y eventos culturales. No desestima cualquier otra oportunidad que se presente. Ha participado en un forum sobre la historia de la escritura ofrecido por EITB y en los cursos organizados por Bidasoa Activa en Irun.

 

      

Su escritorio y uno de sus trabajos