Paquita Marín

Paquita Marín  lleva treinta y cinco años colaborando en la Parroquia de Anaka. Es algo más que la típica serora. Comenzó su labor en 1975, como ella dice "desde que pusieron la primera piedra" en el grupo de pastoral de salud, y hay sigue, implicada en la acción social que dirige el párroco Juan Bautista Sarasolala,  y que alcanza a todos los sectores de nuestra sociedad, desde los más pequeños hasta los ancianos, haciendo especial hincapié en los que, en estos momentos de crisis, mayor atención necesitan, tanto espiritual como material.

Aunque es la más veterana, Paquita se define como " una más del grupo de voluntarios que colaboran en acciones pastorales y en otros cometidos, en la Parroquia San Juan El Bautista de Anaka".

Para definir las funciones e importancia de las antiguas seroras, hemos recurrido al blog de Josefa Mª  Setién:  "La figura de la serora  fue importante dentro de la Iglesia hasta el siglo XIX. Soltera, salvo raras excepciones; no inferior a cuarenta años y de conducta irreprochable, era como una monja solitaria, dedicada al culto. Vivía en un pequeño habitáculo, anejo a la iglesia o ermita. Elegida por el alcalde, jurados y vecinos de la localidad , recibía de los patronos de la iglesia el nombramiento y título que como tal la acreditaban. Al ingresar debía de aportar una dote en metálico y ello le daba derecho a percibir una porción o participación en las ofrendas de los entierros, bautizos, matrimonios y otros ingresos, como los clérigos de los cabildos parroquiales. Su labor consistía sobre todo en mantener perfectamente la Iglesia, su limpieza, cuidar la luminaria del Santísimo , los ornamentos sagrados, el ajuar litúrgico y las sepulturas del interior de la iglesia . Su salario dependía de la importancia de la iglesia o población donde ejercía su oficio, ya que las seroras de ermitas vivían prácticamente de limosnas que les daban los feligreses, muchas veces en grano."