Arantxa Manterola

 

Arantxa Manterola nació en Irun en 1949. Estudió en el colegio "El Pilar" y luego en el Instituto. Fue madre de cuatro hijos y abuela de cinco nietos.  A la que hacía el número seis, una preciosa niña llamada Ane, no llegó a conocerla al venir a este mundo apenas dos meses  meses después de su fallecimiento.

No le conocimos en otro empleo fuera del trabajo de oficina en la empresa familiar dedicada a la construcción. Pero mucho más significativo que su trayectoria profesional fue su proceder como persona. Si se pudiera resumir su vida en pocas palabras diríamos que fue una mujer generosa, servicial, preocupada por los demás, y siempre dispuesta  a escuchar y  ayudar a quien hiciera falta, cometidos, todos ellos,  que llevó a cabo a través de la parroquia San Juan el Bautista del Barrio de Anaka, en la que desempeñaba, de forma desinteresada, multitud de labores. Sus comienzos fueron de catequista, a la vez que colaboraba en Cáritas y formaba parte del grupo de pastoral de la salud con visitas a enfermos. Con el paso del tiempo fue tomando cargos de mayor responsabilidad, sobre todo administrativa, ocupándose de las finanzas de la parroquia y asistiendo a la reuniones de delegados locales de economía. En el grupo de liturgia era la mejor animadora, al tiempo que se encargaba de los libros de la parroquia: bautizos, confirmaciones, primeras comuniones y  matrimonios, etc. Era ella quien expedía los correspondientes certificados y la relaciones públicas de la Parroquia. A nivel zonal o del arciprestazgo Irun-Hondarribia, era delegada de catequesis, miembro del Consejo Pastoral Zonal en el que ocupó el cargo de secretaria hasta el último momento. Su labor a nivel diocesano fue asimismo muy reconocida desde el momento en que fue elegida para el Consejo Pastoral Diocesano, en el  que estuvo hasta poco antes de su fallecimiento. La visita del obispo Munilla y su vicario, al Tanatorio del Bidasoa, dieron fe de ello. A pesar de sus incontables labores, siempre encontraba tiempo para todo. Gran aficionada al fútbol, era socia del Real Unión y de la Real Sociedad. Difícilmente se perdía un partido de Anoeta. "Sanmarcialera" de pro, integrada en la Asoc. Cultural Gordezan, no hubo actividad en el Barrio en la que Arantxa no estuviera involucrada, Gazte Egunak,  fiestas infantiles, Olentzero, coro de Sta. Ageda, Euskal Jira, por citar solo algunas. Era una mujer comprensiva y paciente, con una capacidad de trabajo envidiable  y dotada de una calma que contagiaba  a cualquiera. Quienes le conocimos, debemos agradecer a Arantxa su permanente entrega a los demás, su afán por mostrarse siempre fiel a sus valores, buscando la excelencia en todo lo que hacía. En los últimos meses de su vida en los que su salud, por decirlo de alguna manera, distaba mucho de ser óptima, trataba de parecer siempre serena. Irradiaba entereza. Consciente hasta sus últimos momentos, quiso Arantxa dejarlo todo ordenado, redactando notas para todos aquellos que sabía serían sus sucesores en las múltiples tareas en las que estuvo involucrada. Varios han sido los actos de homenaje en honor de Arantxa, desde los íntimos reconocimientos de sus más allegados a otros multitudinarios, como el Concierto de los Coros Easo que tuvo lugar en la Parroquia en diciembre de 2013.

El 6 de junio de 2012, el auditorio parroquial, que se encuentra en los bajos del templo, pasó a llamarse "Arantxa Manterola", en memoria de quien tanto hizo por el barrio de Anaka y sus gentes.

 

 

Inauguración del auditorio que lleva su nombre  

Homenaje en la Parroquia